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      No se asusten, estoy hablando de mi esposo y cuatro hijos. Créanme no es fácil mantenerse a flote cuando hay que lidiar con cuatro hombres. Si esto no fuese poco agreguemos un hogar, clases universitarias, muchos sueños y mi eterna acompañante, mi bipolaridad. Si, esa eterna amiga que esta con migo en las buenas y en las malas. La que me deja ver la vida en su plenitud tanto en sus tonos grises como en los mas bellos dorados. No se asusten, aunque tengo mis altas y bajas para mi no hay limites solo oportunidades.

Somos Mujeres

        Somos impredecibles, lo mismo lloramos que reímos, peleamos o amamos. Somos mujeres; niñas, jóvenes, ancianas, no importa la edad. Cada una es imagen viva de ternura, poder y amor. Quien opine que somos el sexo débil, no ha visto a una mujer en acción. A una madre que lucha sola por sus hijos, a una esposa que debe dividir su tiempo entre la casa y la oficina, o a una abuela que a pesar del cansancio de la vida aun le sobra amor para cuidar de los nietos. No ha visto a las  mujeres que viven, luchan y gozan cada momento de sus vidas.         

         Somos imagen viva que al igual que un celuloide se pone en movimiento para recrear nuestro paso por el tiempo. No importan las marcas ni las arrugas, estas dan fe y testimonio de nuestro existir. Ya hemos logrado el cometido  y nuestras imágenes perduraran a través del tiempo. ¡Somos Mujeres!

     La historia de mi vida comienza una fría tarde de diciembre en el año 1968, en Ciudad Juárez  Chihuahua al norte de México, justo al sur del paso Texas. La hija mayor de seis hermanos cuya familia esta demasiado separada como para saber mucho mas que lo necesario. Por lo poco que sé de mi familia, mis abuelos paternos eran mexicanos, nacidos en un pueblo llamado Teocaltiche, en el estado de Guadalajara. Por otra parte mis abuelos maternos son otra historia. Tampoco sé mucho excepto que mi abuelo era de desendencia española-alemán y mi abuela era India, ambos nacidos en Durango otro estado al centro de México.  

     Mi infancia fue una tranquila sin preocupaciones, guiada y resguardada  por los consejos y la protección de mi abuela. Crecí en un ambiente mas bien chapado a la antigua, hasta que a la edad de trece años me encontré siendo arrastrada por la vida y sin darme cuenta en un abrir y cerrar de ojos me encontraba en Denver Colorado, en un país extraño con un idioma y una cultura distinta a la mía.

    Deje mi niñez y me enfrenté a una adolescencia muy distinta a la que pude haber llegado a esperar. Me acostumbre al nuevo clima, a las nuevas costumbres, y hasta al nuevo idioma. Lo que pudo haberse visto como una tragedia se convirtió en un reto y eventualmente me preparó y me hizo una joven segura de sí misma y decidida a lograr sus metas, por lo menos eso creía. Mi destino me tenía preparada varias sorpresas y en enero de 1990 conocí al que tres meses después se convertiría en mi esposo y mis planes cambiaron otra vez. En lugar de convertirme en militar como había planeado,me convertí en la esposa de un militar, y con mi esposo empecé una nueva etapa de mi vida.

     Esta nueva etapa me llevo a Maryland, donde nacieron mis tres hijos los cuales a su vez han cambiado el destino de mi vida. En Maryland permanecimos por 10 años durante los cuales me mude 8 veces y cada mudanza traía con sigo la oportunidad de ver la vida de una forma distinta. Cuando mi esposo se retiró del servicio militar tomamos la decisión de mudarnos a Puerto Rico nuevamente mi vida volvió a girar.

     Otra mujer tal vez no hubiera resistido tanto cambio tanta incertidumbre, tanta inestabilidad, y yo tampoco lo hice, pero no estaba en mi destino morir así que tome los pedazos y con el apoyo y el amor de mi esposo e hijos decidí luchar, y aquí estoy. Una mujer nueva, fuerte, auto independiente, y sobre todo lista y dispuesta a todo por los hombres que la vida puso en mis manos.  

     Cual será mi futuro, solo Dios sabe. Mis retos son a corto plazo, y mis metas también. Sólo trato de ser lo mejor que puedo al momento. Mi vida ha dado tantos cambios inesperados que es ilógico pensar en un futuro estable. Si como se dice, el pasado es presagio del futuro, que se puede esperar si en 16 años me mudado 19 veces y mas de 25 en mis 38 años de vida. Bueno dejemos que el futuro llegue por sí solo, yo creo que ni Walter sabe lo que este me depara.

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